sábado , 5 abril 2025

Carta del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara: ‘Caminamos’

Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. Continuamos avanzando en el itinerario cuaresmal. Aunque la vida tiene muchos imprevistos, solemos preparar con mayor atención los grandes acontecimientos. La celebración de los misterios centrales del año litúrgico no se improvisa. Cuaresma es un tiempo de gracia, tiempo denso y profundo. Indica el horizonte y anima en el esfuerzo. Es una oportunidad para vivir en serio nuestra identidad cristiana.

La peregrinación cuaresmal hacia la Pascua es un recorrido que vivimos en clave de fe, de esperanza y de caridad. Miembros del pueblo fiel, personas consagradas y sacerdotes nos abrimos a la acción renovadora del Espíritu Santo en nuestras vidas. Estamos llamados a rectificar los senderos desviados, a transitar por el camino de la verdad, a ser testigos convencidos de Jesucristo, a difundir su luz y su amor, a proclamar que la vida tiene sentido y que la historia no está abocada a la destrucción y la muerte.

Estamos inmersos en un contexto vital que requiere lucidez y serenidad. Los enfrentamientos bélicos y las amenazas contra la paz, la incertidumbre económica, la precariedad laboral, la desconfianza generalizada, la inestabilidad personal y social, las profundas desigualdades, las injusticias, la violencia, la soledad, la enfermedad, la pobreza, la discriminación y la marginación producen dolor y abatimiento. Los lazos interpersonales se resquebrajan, surgen enfrentamientos, rivalidades, desencuentros y rencillas familiares.

No parece que vivamos en actitud de esperanza gozosa. El presente es demasiado espeso. Existen muchas zonas de oscuridad y tiniebla a nuestro alrededor e incluso dentro de nosotros mismos.

La Cuaresma nos propone un recorrido configurado sobre tres fundamentos: ayuno, oración y limosna. El ayuno es gesto de austeridad, llamada a un estilo de vida más generoso, solidario y fraterno. Un ayuno que no consiste solamente en prescindir de alimento, sino que se basa en el compartir con los demás nuestros bienes, tiempo y cualidades.

La oración, relación de especial amistad con Dios. Mirada del corazón lanzada hacia lo alto en los momentos de prueba y en las experiencias de gozo. Plegaria de acción de gracias, de contemplación, de adoración, de alabanza, de súplica, de intercesión, de petición de perdón, de reconocimiento y admiración.

Julián Ruiz Martorell

Limosna, práctica imprescindible para amar de verdad. No debemos amar solamente con palabras, sino con las obras y la vida. El esfuerzo personal y comunitario de nuestra adhesión a Cristo se expresa en lo que compartimos. La limosna es signo de un amor grande y victoria contra el egoísmo y la indiferencia.

La Virgen María anima nuestra oración y sostiene nuestra esperanza. Le pedimos que nos acompañe en el camino e interceda por quienes viven en situaciones de mayor dificultad y sufrimiento.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

Julián Ruiz Martorell, obispo de Sigüenza-Guadalajara

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